viernes, 12 de abril de 2013
¡AY, CARMELA! más que un musical
Llega a las tablas de la capital madrileña ¡AY, CARMELA!, un musical protagonizado por Inma Cuesta, Javier Gutiérrez y Marta Ribera
La adaptación de José Luis García Sánchez está basada en la obra original de Sanchís Sinisterra y dirigida por Andrés Lima, que afirma que inventarse fórmulas como la de mezclar cine, cabaret, music hall y teatro, es siempre un reto para él, además de todo un placer.
Sobre su trabajo con los protagonistas nos comentaba lo siguiente:
“Trabajar con Javi para mí es un honor y un regalo, siempre. Es fácil todo. Inma y Marta han sido un descubrimiento increíble. Cada una es totalmente opuesta a la otra y complementarias. Son dos grandes actrices y grandes cantantes, cosa súper difícil y una tercera, son dos grandes cómicas y eso no abunda”
Pero no sólo hay buenas palabras para los actores, el gran resultado de la producción teatral es también mérito de la dirección musical y banda en directo, la cuidada escenografía, caracterización y vestuario o la iluminación y las acertadas vídeo-proyecciones.
¡Ay, Carmela! es algo más que un musical, se trata de todo un homenaje, no sólo a los perdedores en las guerras -concretamente en la Guerra Civil-, no sólo un “olé” a la República y al coraje de la gente que la sobrevivió, es también un “olé” a las mujeres y concretamente a la mujer española.
Dieciocho son las canciones, algunas originales compuestas por artistas de la talla de Pedro Guerra, Vanesa Martín y Victor Manuel, que forman parte de esta innovadora versión musical de la mítica tragicomedia que fue llevada a la gran pantalla en 1990 de la mano de Carlos Saura.
Los particulares Carmela y Paulino hablaron también de sus personajes durante la rueda de prensa.
“Interpretar a Carmela ha sido un regalo. Creo que es un personaje lleno de amor, es todo corazón. Es una superviviente junto con Paulino. Se ven envueltos en una guerra que la llevan como pueden con sus canciones, su carromato y su alegría. Les invito a todos a viajar con nosotros”
Además, la actriz rememoraba su personaje, también de la época, en la película “La Voz Dormida”
“Carmela se mueve por el corazón, es puro instinto. Hortensia se movía por política, esa es la gran diferencia que existe entre ellas”
Si para Inma Cuesta interpretar a Carmela ha sido un regalo, Javier Gutiérrez señala que para él ha sido todo un deseo.
“Uno siempre quiere hacer lo grandes personajes. Igual que los actores ingleses se sienten orgullosos de interpretar a Julio César, a Hamlet, a Ricardo III… nosotros tenemos que sentirnos orgullosos de interpretar a los personajes de los autores españoles y si hay uno de los grandes en mi caso es Paulino y en el de Inma, Carmela. Son dos bombones de personajes que da mucho gusto defender en escena y Andrés Lima es un director que te deja volar muy alto. Con él llegas a hacer cosas inimaginables”
La complicidad y el talento de sus protagonistas y el resto de elenco formado por Javier Navares, Álvaro Morte, Javier Enguix y Pablo Raya, bajo el mando de Andrés Lima, hace que “¡Ay, Carmela!” conmueva y divierta a partes iguales. De momento hasta el próximo 26 de mayo pueden disfrutar de este viaje al pasado a través de las butacas del Reina Victoria.
Durante la rueda de prensa también hubo tiempo para recordar lo necesario que es acabar con el 21% de IVA. Numerosas compañías teatrales se están viendo obligadas a “bajar el telón” por los malos tiempos que corren para nuestra cultura.
Como en todos los estrenos del teatro Reina Victoria de Madrid, su director Enrique Cornejo impone una placa a colocar en una de sus butacas a una personalidad del mundo del teatro. En esta ocasión, este reconocimiento recae en el actor Manuel Galiana, quien interpretó al Paulino de Sinisterra en 1988.
Por la cultura, nuestra cultura, ¡todos al teatro!
martes, 2 de abril de 2013
Cuestión de fe
Miércoles Santo en la localidad de Alcalá de Henares. Numerosos fieles se congregan en la ciudad complutense y en sus calles se respira un día más olor a incienso, cirios y azahar. Llegamos al ecuador de una Semana Santa que hoy cumple con sus expectativas y por fin el tiempo da una tregua, siendo un respiro para los fieles, cofrades y nazarenos. Hoy ha sido el turno del Cristo de la Esperanza, que desconfiado ha decidido acortar su camino este año; acompañado de su madre, la Virgen de la Misericordia.
Eran algo más de las siete y media de la tarde cuando abandonaban el Monasterio de Ntra. Sra. de la Esperanza de las RR.MM. Franciscanas de Santa Clara para poner rumbo a su recorrido por las céntricas calles de la ciudad. La imagen del crucificado se caracteriza por el rostro entristecido sobre una talla de madera restaurada. Sin embargo, la talla de la virgen muestra por un lado el dolor más intenso además de la inmensa ternura de una madre: la piedad y misericordia. Madre e hijo recorrían las calles alcalaínas ante cientos de ojos expectantes. Como novedad este año, ambos se reencontraron. El primer encuentro entre los dos tronos tuvo lugar en la Plaza Cervantes en torno a las nueve de la noche. "Todos por igual... al cielo" eran las palabras de ánimo del Hermano Mayor de la Cofradía que unidas a los aplausos de los fieles y la melodía de la "Saeta al Cristo de los Gitanos", de la mano de la Banda de la Concordia de Bilbao, reflejaba la auténtica esencia de una semana grande para conmemorar la pasión, muerte y resurección de Jesús. Este primer acercamiento fue todo un homenaje para el cofundador de la Cofradía, fallecido hace unos meses.
Por su lado, la Virgen de Ntra. Sra. Misericordia seguía las pisadas de su hijo bajo el paso firme de numerosos costaleros y también costaleras. La reconocida Plaza Cervantes fue también el lugar elegido por los cofrades para dedicar una "levantá" a Alejandro, un pequeño sobrino fallecido de una de ellas. "Valientes ahí, vamos a echarle corazón, vosotros sabéis... con cariño" escuchábamos ante el silencio que se respiraba en el ambiente. No nos cabe duda de ello.
Tras cuatro horas de trayecto, llegó el segundo encuentro entre la Virgen de la Misericordia y el Cristo de la Esperanza y el Trabajo, poniendo así punto y final a la procesión. Las hermandades, satisfechas, llegaron a su templo, donde ya cuentan los días para la Semana Santa del próximo año. Esto es cuestión de fe.
Eran algo más de las siete y media de la tarde cuando abandonaban el Monasterio de Ntra. Sra. de la Esperanza de las RR.MM. Franciscanas de Santa Clara para poner rumbo a su recorrido por las céntricas calles de la ciudad. La imagen del crucificado se caracteriza por el rostro entristecido sobre una talla de madera restaurada. Sin embargo, la talla de la virgen muestra por un lado el dolor más intenso además de la inmensa ternura de una madre: la piedad y misericordia. Madre e hijo recorrían las calles alcalaínas ante cientos de ojos expectantes. Como novedad este año, ambos se reencontraron. El primer encuentro entre los dos tronos tuvo lugar en la Plaza Cervantes en torno a las nueve de la noche. "Todos por igual... al cielo" eran las palabras de ánimo del Hermano Mayor de la Cofradía que unidas a los aplausos de los fieles y la melodía de la "Saeta al Cristo de los Gitanos", de la mano de la Banda de la Concordia de Bilbao, reflejaba la auténtica esencia de una semana grande para conmemorar la pasión, muerte y resurección de Jesús. Este primer acercamiento fue todo un homenaje para el cofundador de la Cofradía, fallecido hace unos meses.
Por su lado, la Virgen de Ntra. Sra. Misericordia seguía las pisadas de su hijo bajo el paso firme de numerosos costaleros y también costaleras. La reconocida Plaza Cervantes fue también el lugar elegido por los cofrades para dedicar una "levantá" a Alejandro, un pequeño sobrino fallecido de una de ellas. "Valientes ahí, vamos a echarle corazón, vosotros sabéis... con cariño" escuchábamos ante el silencio que se respiraba en el ambiente. No nos cabe duda de ello.
Tras cuatro horas de trayecto, llegó el segundo encuentro entre la Virgen de la Misericordia y el Cristo de la Esperanza y el Trabajo, poniendo así punto y final a la procesión. Las hermandades, satisfechas, llegaron a su templo, donde ya cuentan los días para la Semana Santa del próximo año. Esto es cuestión de fe.
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