Cada novedad sobre el caso Nóos degrada un poco más
a nuestra Corona. El comportamiento poco ejemplar del duque de Palma ha estado
a la orden del día desde que el pasado 2 de enero de 2011 se hiciera pública su
imputación por presuntos delitos, prevaricación, fraude, falsedad documental y
blanqueo de capitales. Desde ese momento, nuestra Monarquía comenzaba a
tambalearse, y aún continúa.
El tiempo corre, y en su contra. Si hay algo claro
es que la Casa Real le da la espalda, tanto que tras la filtración de un correo
donde Urdangarín indica al asesor de la Casa Real dónde debía cobrar la Infanta
Cristina los ingresos correspondientes de sus honorarios de Zarzuela, la Corona
ha decidido eliminar la figura del duque de Palma de su página web, marcando
así una clara distancia. El Ayuntamiento de Palma de Mallorca se suma al
descontento de don Juan Carlos ya que han decidido retirar el nombre de los
Duques de Palma que figuraba en una calle de la isla.
Por su parte y como era de esperar, el abogado de Iñaki Urdangarín, Mario Pascual Vives, ha confirmado a tan sólo 24 horas de que
expire el plazo marcado para abonar la fianza de 8.189.448,44 euros, que ha
sido recurrida. El próximo 23 de febrero, tanto Urdangarín como su socio Diego Torres volverán a verse las caras con el juez Castro en calidad de imputados. Se suma
a la cita también el asesor de las Infantas y el primer empleado del rey
imputado, Carlos García Revenga. La
cuestión es, ¿conservará la Casa Real a García Revenga como empleado después de
este 23F ya marcado en el calendario? Si hay algo que no nóos cabe duda es que este caso mancha terriblemente la denominada Marca
España fuera de nuestras fronteras.
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