Según datos del Instituto Nacional de Estadística,130.000 militares trabajan por y para el Ministerio de Defensa de España. Misiones en Afganistán, Qala-i-Naw, El Líbano, Libia, Somalia, Kosovo o El Congo son sólo algunas de las más destacadas de los últimos años. Si algo tienen en común cada una de ellas, es que las tropas militares se han dejado la piel realizando sus cometidos en cada operación. Los efectivos velan por la seguridad de todos siguiendo el lema "Todo por la Patria" pero, ¿quién vela por la seguridad de ellos si apenas se les tiene en cuenta?. Durante el último Debate sobre el Estado de la Nación celebrado el pasado miércoles 20 de febrero, apenas se habló sobre nuevos planes en el ámbito de Defensa o de la importancia de la presencia militar en Malí desde que comenzase el conflicto en marzo del año pasado.
Entretanto, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, parece que no se pone de acuerdo con el ministro de Defensa, Pedro Morenés, en relación a la presencia militar en el país africano. El primero señala que hace falta ampliar el presupuesto además del personal previsto. Por su parte, Morenés no lo cree conveniente. Mientras esto acontece, fuera de nuestras fronteras el trabajo de los militares ha sido y sigue siendo ejemplar. Centenares de soldados se juegan la vida día tras día realizando una inmensa labor por el bien de todos.
El futuro de los militares es impreciso y más en los tiempos que corren. Los recortes presupuestarios han salpicado a Sanidad y Educación, pero también a Defensa aunque no nos lo recuerden los diarios y los informativos todos los días. Esta situación hace que el colectivo pierda expectativas de futuro pero ninguna misión es imposible para ellos y todo reconocimiento es poco para destacar el empeño de todos los valientes que se dedican a esta profesión. Todo sea por ellos, y por la democracia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario